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jueves, 24 de febrero de 2022

Jhotani Medina: La diáspora venezolana supera los 12 millones de habitantes

El politólogo y profesor universitario nos ofrece su columna semanal "Contra La Corriente" donde, entre otros temas,  destaca que la dolarización de Venezuela no es posible ya que acarrearía solicitar un permiso al Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos de América, conocida por sus siglas en inglés (FED) para usar su divisa como moneda de curso legal en Venezuela y nuestro país no tiene relaciones diplomáticas con el país norteamericano. 


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¿DOLARIZAR A VENEZUELA?


“[…] La unidad monetaria de la

República Bolivariana de Venezuela es el Bolívar […]”.

Artículo 318°

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela



La espantosa crisis humanitaria que padece Venezuela como resultado de la receta castro-cubana implementadas por Hugo Chávez tras su llegada al poder en 1999, devastaron no sólo la industria nacional y el empleo, también ocasionaron una crisis política, económica y social jamás vista en Latinoamérica. Esto propició una migración que supera los 9 millones de venezolanos hasta el año 2022, según cifras actualizadas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), siendo los países más afectados por esta diáspora; Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Panamá, Trinidad y Tobago, Aruba, Curazao, Bonaire, Argentina y últimamente España y los Estados Unidos de América. 

Aunque se cree que la cifra es mayor al considerar una gran cantidad de migrantes que han ingresado ilegalmente a los países de la Comunidad Andina de Naciones (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia) y también a Chile. Sin haber un registro exacto de estos connacionales que huyeron de Venezuela a partir del año 2016, tras el colapso del aparato productivo venezolano acosado por expropiaciones y nacionalizaciones innecesarias iniciadas en el año 2006 por el expresidente Hugo Chávez.

La ONU y otros organismos multilaterales consideran que se estima esta diáspora en más del 35% del total de la población venezolana, unos 12 millones de habitantes. Siendo los estados más afectados, Lara, Trujillo, Mérida, Táchira, Monagas, Aragua, Anzoátegui, Nueva Esparta, Amazonas y Bolívar, cuya población residente ha mermado en más de un 35%.

Así desde el año 2018 comenzó un arduo debate sobre la conveniencia de dolarizar la moneda venezolana. Un tema que ha causado serias controversias y complejos análisis. No obstante, el que una vez fue una potencia petrolera ahora languidece entre despoblamiento de su territorio y fuga de su talento humano hacia otras latitudes. 

Según la Organización de Estados Americanos (OEA) 

La fuga de profesionales venezolanos hacia otros países está evaluado en unos dos millones de personas (2.000.000) sólo en Perú más del 50% de los migrantes venezolanos son profesionales –unas quinientas mil personas– con estudios de cuarto y quinto nivel –según cifras del Ministerio del Trabajo de ese país andino–, a su vez se estima que más de ciento cincuenta mil médicos (150.000) y unos cincuenta mil (50.000) docentes universitarios han abandonado Venezuela.

Así la población venezolana que huye de altos precios de los alimentos, míseros sueldos, ausencia de medicinas, hospitales abandonados, escuelas y universidades cerradas y en pésimas condiciones, escasez de alimentos y bienes de consumo masivos, ausencia de servicios públicos, inseguridad ciudadana, y escasez de dinero circulante (bolívares) se planteó la iniciativa ciudadana de dolarizar la economía espontáneamente al efectuarse la segunda reconversión monetaria en agosto del año 2018, la primera se hizo en el año 2007. Ambas fracasaron y no pudieron devolverle el poder adquisitivo a un país acosado por la hiperinflación. 

Así la ciudadanía de forma espontánea comenzó a usar como práctica corriente el dólar como moneda de cambio por bienes, alimentos y servicios que el Estado venezolano chavista y revolucionario no les puede proveer. Los programas sociales de pésima calidad son insuficientes para atender a la población y solo estimulan la emergencia del éxodo de venezolanos hacia otros países de la región. 

A esto se le suma entre la ciudadanía el descrédito hacia los partidos políticos de oposición, tras los innumerables casos de corrupción administrativa y moral que han ocurrido en los años recientes. Esto acelera el desconcierto entre los venezolanos y una irrecuperable fe en salir de la crisis. 

Al interín de estos acontecimientos crece el deseo de los venezolanos en buscar soluciones autogestionadas, siendo la dolarización espontánea la más factible, una especie de sistema bimonetario que se ha afianzado con la tercera reconversión decretada por el ilegítimo mandatario Nicolás Maduro a finales del año 2021. Es decir, una dolarización con Maduro en el poder, lo cual no es posible ni en lo legal, ni en lo político ni técnicamente. Sobre él pesan órdenes judiciales internacionales de captura, sumado a las sanciones internacionales que pesan sobre el gobierno chavista.

La dolarización de Venezuela no es posible 

ya que esto acarrearía solicitar un permiso al Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos de América, conocida por sus siglas en inglés (FED), para usar su divisa como moneda de curso legal en Venezuela y nuestro país no tiene relaciones diplomáticas con el país norteamericano. 

Además, está el tema de la convertibilidad de la masa monetaria de bolívares a dólares, así como convertir las reservas internacionales en oro a dólares y supeditar el Banco Central de Venezuela a la autoridad de la FED de los Estados Unidos de América. Para realizar esa operación la Asamblea Nacional tendría que hacer una reforma a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela para permitir la dolarización del país.


Sin embargo, los Estados Unidos de América tienen una serie de requisitos para dolarizar un país:

1° Debe ser un país sin recursos minerales, y Venezuela tiene enormes recursos minerales. Por lo tanto no califica.

2° Tiene que ser un país con una estricta disciplina fiscal; y Maduro no la tiene.

3° Debe ser un país sin infraestructura propia; y Venezuela afortunadamente tiene su propia administración pública creada por los gobiernos del Pacto de Punto Fijo.

4° Un país sin recurso humano profesionalizado; Venezuela posee más de diez millones de profesionales universitarios.

5° Debe ser un país sin universidades; Venezuela es un país con más de 150 universidades en su territorio nacional.

6° Debe ser un país sin gasto público y con servicios totalmente privatizados, incluyendo la educación y la salud. Esto generaría un trauma social mayor en la población y crearía una sociedad más desigual para toda la vida.

7° El Banco Central de Venezuela quedaría sujeto a la autoridad del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos de América que impondría duras y severas regulaciones a la cantidad de masa monetaria y forma en que manejaría la inflación y los precios en dólares.

8° Los Estados Unidos de América nunca dolarizan países con poblaciones tan grandes como la venezolana, que supera los 32 millones de habitantes, ni economías tan voraces como la nuestra que movía hasta el año 2003 más de cien mil millones de dólares al mes en renta petrolera.

¡Autorizar la dolarización de Venezuela sería un suicidio para los estadounidenses, 

considerando el comportamiento de consumo del venezolano, lo que generaría la emisión de una enorme masa monetaria en suelo estadounidense para satisfacer la demanda de divisas entre una población que no entiende el valor de éstas en términos reales. 

Por todo lo antes expuesto, la única solución a la crisis nacional pasa por la salida de Nicolás Maduro y del chavismo del poder, la conformación de un gobierno democrático que restablezca las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América, le garantice seguridad jurídica a las inversiones extranjeras y el fortalecimiento del Bolívar como moneda de curso legal en la República.




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