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jueves, 28 de abril de 2022

OEV: Reelección de magistrados no es una buena señal para el país

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) afirma que la juramentación de los integrantes del Poder Judicial Venezolano implica una continuidad, una movida interna y apenas una novedad dentro de la conformación de la Sala Electoral.


La designación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) abre también la expectación por un relevo sobrevenido en el directorio del Consejo Nacional Electoral. Los magistrados asignados para el nuevo período, en cualquier caso, tienen la obligación de evitar la invasión de las competencias del Poder Electoral.

La Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) cumple un papel clave dentro de los procesos electorales en Venezuela.

El OEV en su boletín 82 analiza que en la práctica, si bien el CNE es el ente rector del Poder Electoral, el Judicial ha sido uno de los poderes públicos con mayores injerencias y controvertidas intervenciones sobre el curso de elecciones y referendos. 

El más reciente ejemplo lo tuvimos con la discutible decisión en noviembre de la Sala Electoral del TSJ, suspendiendo el proceso de totalización y proclamación de la elección a gobernador de Barinas y convocando y fijando fecha para una nueva elección.

De ahí la importancia de la designación que acaba de hacer la Asamblea Nacional (AN). De hecho, el TSJ es, para bien o para mal, una parte fundamental del ecosistema electoral que en muchas decisiones prevalece sobre el CNE.

El Legislativo designó este 26 de abril a los 20 magistrados principales del TSJ con sus suplentes. Con la reforma judicial que sancionó el Parlamento a finales de 2021, la Sala Electoral, al igual que otras salas, reduce de cinco a tres el número de sus integrantes.

Así, los nuevos magistrados principales de la Sala Electoral del TSJ son los abogados Caryslia Beatriz Rodríguez, Fanny Márquez Cordero e Inocencio Figueroa Arizaleta.

Rodríguez fue elegida concejal del municipio Libertador (Caracas) en 2018 por las tarjetas del oficialista Gran Polo Patriótico y en agosto de 2021, siendo presidenta del Concejo, asumió la Alcaldía de Caracas tras la renuncia de Erika Farías.

Luego de trabajar en entes de la administración pública como Conatel y Cencoex, Márquez ejerce como magistrada designada por la AN desde diciembre de 2015 y es la única ratificada en la misma Sala Electoral.

Figueroa también es magistrado del TSJ, en su caso desde el año 2014, pero hasta ahora ejercía en la Sala Político-Administrativa. Fue decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Santa María (2007-2014) y antes, durante tres lustros, se desempeñó como legislador regional del estado Miranda.

Entre tanto, los magistrados suplentes de la Sala Electoral son Grisel López, Juan Pablo Torres y Anabel Hernández, como reseña la web de la AN.

Hasta ahora habían conformaron la Sala Electoral cinco magistrados: su presidenta, Indira Alfonzo, que también fue titular del CNE designada por el propio TSJ en junio de 2020 para organizar las cuestionadas elecciones parlamentarias de finales de ese año; su vicepresidente, Malaquías Gil, ex diputado trujillano en la AN entre los años 2000 y 2010; y las magistradas Fanny Márquez (única ratificada), Jhannett Madriz y Carmen Alves, como refiere la web del TSJ.

Las decisiones del CNE, incluyendo la impugnación de resultados electorales, pueden ser recurridas ante la Sala Electoral del TSJ. Así mismo, una sentencia emitida por la Sala Electoral también puede ser recurrida ante la Sala Constitucional del TSJ. 

Los cinco nuevos integrantes de esta otra sala son los magistrados principales Gladys María Gutiérrez Alvarado, Lourdes Benicia Suárez Anderson, Luis Fernando Damiani Bustillos, Calixto Antonio Ortega Ríos y Tania D’Amelio Cardiet. De los cinco, D’Amelio, ahora ex rectora del CNE, es la única que debuta como magistrada; los otros cuatro ya portaban la toga.

Los magistrados o magistradas del TSJ serán elegidos “por un único período” de 12 años, establece el artículo 264 de la Constitución. Pero organizaciones calcularon que 60% de los recién designados como principales son en realidad repitientes.

"La reelección de tantos magistrados no es una buena señal para el país, sobre todo, a razón de que el TSJ saliente ya no generaba confianza sobre la mayoría de los ciudadanos. Las diversas críticas a la gestión anterior han provenido incluso de las mismas filas del oficialismo", cita el OEV.

Sustitución en el directorio

Las nuevas designaciones del 26 de abril en la AN implican, además, cambios en el seno del CNE.

Tania D’Amelio era la única mujer dentro del actual directorio del ente rector del Poder Electoral. Se desempeñaba también como presidenta de la Junta Nacional Electoral y miembro de la Comisión de Registro Civil y Electoral; es decir, formaba parte además de dos de los tres órganos subordinados del CNE.

Con esta novedad se elevan a dos los integrantes del CNE designados por la AN en mayo de 2021 que casi un año después no ejercen estas funciones. El primero en romper la lista de los 15 rectores, entre principales y suplentes, fue Francisco Martínez, ex presidente de Fedecámaras postulado por la sociedad civil y designado como segundo suplente del rector Enrique Márquez, quien renunció a finales de 2021 “por motivos estrictamente personales”, como expresó en una comunicación.

Lo conducente sería que el primer suplente ascienda al directorio y sustituya a un rector saliente. Pero en el pasado no siempre se han cumplido las formas. En 2020, tras la renuncia del rector Rafael Simón Jiménez, la misma Sala Constitucional que designó a esos 15 integrantes del CNE, irrespetando la conformación del Comité de Postulaciones Electorales de entonces, nombró sustituto a Leonardo Morales sin ser siquiera rector suplente.

Por cierto, el ex rector principal del CNE (2020-2021) José Luis Gutiérrez Parra acaba de ser designado como magistrado principal para la Sala de Casación Civil, mientras que el ex rector principal del CNE (2014-2020) Luis Emilio Rondón González figura como magistrado suplente de la Sala Político-Administrativa.

¿Por qué esto es importante?

Dentro del marco conceptual de la democracia, el acceso a la justicia, la independencia judicial, la participación electoral y las elecciones limpias son cuatro de los conceptos claves que forman parte de los atributos esenciales de toda democracia saludable.

La administración saliente del TSJ no se caracterizó por ejercitar estos conceptos claves en sus reiteradas injerencias sobre los procesos electorales y referendarios de la historia electoral reciente.
En 2015, del TSJ provino la suspensión de la proclamación de los diputados electos en Amazonas y la circunscripción indígena sur para la Asamblea Nacional, origen de la inconstitucional tesis del “desacato” impuesta a la legislatura pasada, de mayoría opositora.

En 2016, el TSJ impuso que quienes desearan activar un referendo revocatorio presidencial debían reunir el 20% de manifestaciones de voluntad del RE en todos y cada uno de los estados y el Distrito Capital, una decisión claramente contraria a la Constitución.

En 2018, el TSJ anuló la tarjeta electoral de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), después de que se convirtiera, en la elección parlamentaria de 2015, en la más votada de la historia electoral del país.

En 2020, el TSJ desaplicó artículos de la Ley Orgánica de Procesos Electorales y ordenó al CNE que asumiera el desarrollo normativo de la elección parlamentaria de ese año; es decir, dictaminó que el Poder Electoral legislara, aunque esta es una facultad exclusiva del Legislativo.

También en 2020, el TSJ falló en serie contra un grupo de partidos políticos, interviniendo la potestad de uso de sus tarjetas electorales e imponiendo nuevas juntas directivas.

En 2021, el TSJ suspendió la proclamación del cargo del gobernador de Barinas y ordenó, usurpando funciones que no le son propias, repetir la elección, aunque reconoció la ventaja numérica del candidato opositor.

Se entiende que las anteriores fueron decisiones parciales, pero significaron extralimitación en lo que respecta a sus competencias.

En su informe final de observación a la elección 2021 la MOE de la Unión Europea sentenció que “el principal problema en relación con el contencioso electoral es la falta de confianza de la población tanto en el CNE como en el Poder Judicial, ya que se les percibe como politizados y parciales”.

No por casualidad la primera de 23 recomendaciones de la MOE UE es la de reforzar la separación de poderes y la confianza en la independencia del TSJ.

Un nuevo TSJ empezará a tomar decisiones, también sobre lo electoral, desde ahora y durante los próximos 12 años. Los nuevos magistrados, en cualquier caso, deberían cumplir con la obligación de evitar la invasión de las competencias del Poder Electoral. 

¿Mejorarán el acceso a la justicia y la independencia judicial? 

¿Ampliarán la participación electoral y contribuirán a alcanzar elecciones limpias? Sus futuras actuaciones y sentencias dibujarán las respuestas, expresa el boletín del OEV, una nueva organización de observación electoral venezolana creada en 2012. Durante los primeros 10 años de trabajo el OEV ha hecho, entre otras, observación electoral de tres elecciones presidenciales (2012, 2013 y 2018).





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